domingo, junio 10, 2007
Lugar y sitio
Hace unos días me enseñó el gran Luisito la diferencia. Lugar y sitio. Y no es que no quiera compartirla contigo, es que simplemente no me sale escribirla. Es más bien una historia para ser contada, para poder darle pausas y matices vocales. Esto me lleva a pensar, a recapacitar y, cómo no, a dudar. ¿Seré capaz de poner en palabras escritas lo que luego serán palabras habladas e imágenes con la misma eficacia? Dudo. No digo que lo dude, sólo digo que dudo. Pero aquí sólo dudo con una mancha negra sobre blanco (deberías de ver mis ojos en este momento, mis manos, hasta la comisura de mis labios, en este instante la duda casi se puede tocar en este lado de la pantalla, y sin embargo tú sólo puedes ver una palabra: DUDO).
jueves, junio 07, 2007
Soñé que no era capaz de escapar de la cama
De nuevo los superhéroes andan haciendo de las suyas:
Me persiguen en sueños, me acechan tras la duda y hacen que me despierte casi dando un salto.
(El casi es por lo físico, mentalmente el salto es real. Por decirlo de otro modo, no doy un salto al despertarme, si alguien me observara en ese momento podría comprobar que sólo abro los ojos, pero el corazón y la cabeza bombean sangre como si hubiera saltado de la ventana a la escalera de incendios)
Y entonces la cama se convierte en un llano enorme por donde reptar hacia la alfombra (azul, pequeña y ridícula) que tengo como rescate a los pies de la cama.
Cuando por fin escapo de la cama y expulso el orín amarillo y asqueroso de la mañana, el susto todavía se puede ver en mis ojos.
No estoy loco, tan sólo falto de sueño.
Me persiguen en sueños, me acechan tras la duda y hacen que me despierte casi dando un salto.
(El casi es por lo físico, mentalmente el salto es real. Por decirlo de otro modo, no doy un salto al despertarme, si alguien me observara en ese momento podría comprobar que sólo abro los ojos, pero el corazón y la cabeza bombean sangre como si hubiera saltado de la ventana a la escalera de incendios)
Y entonces la cama se convierte en un llano enorme por donde reptar hacia la alfombra (azul, pequeña y ridícula) que tengo como rescate a los pies de la cama.
Cuando por fin escapo de la cama y expulso el orín amarillo y asqueroso de la mañana, el susto todavía se puede ver en mis ojos.
No estoy loco, tan sólo falto de sueño.
jueves, enero 04, 2007
Hasta más ver
jueves, diciembre 21, 2006
Sr. Pérez
En casa de mi madre, en la que llevo unos días encerrado y escribiendo, hay una persecución implacable, 24 horas al día. Hay una orden clara y todos los habitantes de la casa, e incluso los visitantes, tienen obligación de cumplirla: exterminar al señor Pérez.
Sólo lo he visto yo, por unos breves segundos en penumbra, corría por el salón. Pero mi madre, que cree en mí y en sus caquitas, abandera la cruzada. Hemos puesto comida envenenada -de la que ya ha comido-, trampas con queso como aquellas de los comics de Superhumor, cartulinas con comida y pegamento, y estamos alerta zapatilla en mano por si decide aparecer.
El caso es que me remuerde la conciencia, hace dos días que no lo veo, y debe de estar muerto debajo de algún mueble. Mañana, cuando llegue Grissom -el novio médico de mamá-, procederemos a la búsqueda del ratón o sus huellas. Qué putada ser un vulgar ratón y no un señor hamster.

Good luck, Mr. Pérez.
Sólo lo he visto yo, por unos breves segundos en penumbra, corría por el salón. Pero mi madre, que cree en mí y en sus caquitas, abandera la cruzada. Hemos puesto comida envenenada -de la que ya ha comido-, trampas con queso como aquellas de los comics de Superhumor, cartulinas con comida y pegamento, y estamos alerta zapatilla en mano por si decide aparecer.
El caso es que me remuerde la conciencia, hace dos días que no lo veo, y debe de estar muerto debajo de algún mueble. Mañana, cuando llegue Grissom -el novio médico de mamá-, procederemos a la búsqueda del ratón o sus huellas. Qué putada ser un vulgar ratón y no un señor hamster.

Good luck, Mr. Pérez.
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